Lima, 3 de febrero de 2010
Como peruano estoy feliz de la nominación al Oscar de “La teta asustada”. Sin embargo, a riesgo de parecer “aguafiestas”, debo manifestar que personalmente considero que “Madeinusa”, la “opera prima” de Llosa, es una película con un guión mejor elaborado y más verosímil.
Hay que reconocer el esfuerzo de Claudia Llosa como directora y el asombroso desempeño de Magaly Solier, en ambas películas. Y, realmente, espero que gane el Oscar al mejor film extranjero.
Pero, soy de los que consideran que las historias mejor contadas son las más verosímiles y no las más poéticas.
Esto no les va gustar a muchos, pero “La teta asustada” con toda su simbología y poesía me recuerda a “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez y el estilo “real maravilloso”, con el que estoy en desacuerdo.
Personalmente, prefiero al García Márquez de “El amor en los tiempos del cólera” con personajes más creíbles, al igual que los personajes de “Madeinusa” donde se narraban hechos que cualquiera de nosotros ha visto cuando ha estado en las fiestas populares de la serranía.
Las borracheras y el incesto, son tan humanas y comunes que muchos queremos taparnos los ojos y negarnos a ver esa realidad; mientras, sí deseamos creer que una mujer puede vivir toda su vida con una papa en la vagina, una papa a la que le crecen raíces y que ella las va sacando una a una.
Evidentemente, que a los europeos y norteamericanos “La teta asustada” les atrae más, pues gustan de las historias de heroínas buenas, víctimas que se sobreponen a todo y conservan su pureza. Esto es más agradable si son personas no blancas y que habitan un mundo al que ellos consideran exótico.
Ese es el mayor atractivo de “La teta asustada” y quizá esa sea la razón que permita que gane el Oscar, cosa que realmente deseo y espero.
Todo el que ha seguido las premiaciones del “Oscar” sabe que muchas de las películas que han ganado, lo han hecho precisamente porque narraban historias de víctimas que se sobreponían a las dificultades. Héroes o heroínas cotidianos, al igual que la protagonista de “La teta asustada”.
Vamos a ver que pasa en marzo.
Como peruano estoy feliz de la nominación al Oscar de “La teta asustada”. Sin embargo, a riesgo de parecer “aguafiestas”, debo manifestar que personalmente considero que “Madeinusa”, la “opera prima” de Llosa, es una película con un guión mejor elaborado y más verosímil.
Hay que reconocer el esfuerzo de Claudia Llosa como directora y el asombroso desempeño de Magaly Solier, en ambas películas. Y, realmente, espero que gane el Oscar al mejor film extranjero.
Pero, soy de los que consideran que las historias mejor contadas son las más verosímiles y no las más poéticas.
Esto no les va gustar a muchos, pero “La teta asustada” con toda su simbología y poesía me recuerda a “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez y el estilo “real maravilloso”, con el que estoy en desacuerdo.
Personalmente, prefiero al García Márquez de “El amor en los tiempos del cólera” con personajes más creíbles, al igual que los personajes de “Madeinusa” donde se narraban hechos que cualquiera de nosotros ha visto cuando ha estado en las fiestas populares de la serranía.
Las borracheras y el incesto, son tan humanas y comunes que muchos queremos taparnos los ojos y negarnos a ver esa realidad; mientras, sí deseamos creer que una mujer puede vivir toda su vida con una papa en la vagina, una papa a la que le crecen raíces y que ella las va sacando una a una.
Evidentemente, que a los europeos y norteamericanos “La teta asustada” les atrae más, pues gustan de las historias de heroínas buenas, víctimas que se sobreponen a todo y conservan su pureza. Esto es más agradable si son personas no blancas y que habitan un mundo al que ellos consideran exótico.
Ese es el mayor atractivo de “La teta asustada” y quizá esa sea la razón que permita que gane el Oscar, cosa que realmente deseo y espero.
Todo el que ha seguido las premiaciones del “Oscar” sabe que muchas de las películas que han ganado, lo han hecho precisamente porque narraban historias de víctimas que se sobreponían a las dificultades. Héroes o heroínas cotidianos, al igual que la protagonista de “La teta asustada”.
Vamos a ver que pasa en marzo.
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