Sin confirmar

Lima, 30 de octubre del 2009

Cuando el programa televisivo de Magaly Medina salió al aire tenía una sección llamada “Sin confirmar”. Se le criticó debido a su actitud permanente de decir cualquier cosa –cuanto más escandalosa mejor- con tal de captar la atención de la gente.


Después de un tiempo, ella misma tuvo que admitir que esa sección era una exageración, un exceso. Pero, lo hizo cuando ya había logrado un espacio en la televisión y tenía un público cautivo. Es decir, cuando ya no necesitaba irse a tales extremos para tener sintonía.

Desgraciadamente, la estrategia sigue siendo válida para captar la atención del público. Muchos diarios utilizan el argumento de colocar en portada una noticia que no necesariamente es cierta. Esto no ocurre sólo en los diarios de 50 céntimos, populares o “chichas”. Debemos aceptar que también muchos diarios “serios” lo hacen, por cuestiones políticas, económicas o por el simple hecho de vender más ejemplares.

Ojo, no estoy diciendo que todos mienten todo el tiempo. El que hace eso puede ser considerado un mitómano. Lo que indicó que casi todos los medios de comunicación, en algún momento, han “pecado” ya sea por emisión o por omisión.

El caso del pulmón no robado es la prueba más reciente que todos caemos en la mentira, sea por cuenta propia o por haber sido tontamente utilizados.

A ellos se suma el reciente caso de la noticia difundida en Internet por la reconocida periodista Claudia Cisneros. Ella lo comentó en su blog y la supuesta primicia fue “rebotada” por Radioprogramas. Horas después, la misma Claudia tuvo que rectificarse, a pesar que -cómo ella misma indicó- siempre uso el condicional.

Alguien podría decir “eso sólo ocurre en el Perú”. Eso también es mentira. Ocurre desde que el periodismo se empezó a desarrollar como empresa, como negocio y dejó de ser un oficio que permitía que cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos exprese libremente sus ideas y/o pueda difundir algo que luego se denominaría noticia.

La necesidad de sobrevivir, de ganar dinero, de acabar con la competencia ha generado que se utilice cualquier arma.

¿Qué hacer para corregir esto?. Sería tonto creer que normas más severas lo harán. Creo totalmente en la libertad de expresión, sin importar que algunos se aprovechen y caigan en el libertinaje. Lo que debería suceder es que la gente deje de consumir los medios de comunicación que sólo difunden mentiras. Pero, si por el contrario el público es adicto a esos medios de comunicación y lo consumen “golosamente”, tendremos que aceptar que el problema no es sólo de los medios, sino de una sociedad enferma, morbosa y tonta, que le gusta que la engañen.

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