Made in China

El caso de los tanques chinos nos permite verificar el posicionamiento negativo de lo que ahora se llama “marca país”. Muchos dudan de la eficacia de los tanques chinos, solamente porque son chinos. Desgraciadamente, hay varios antecedentes que avalan ese prejuicio.

Es bueno recordar que la marca es el símbolo que identifica un producto o un servicio. La marca país es un concepto empresarial aplicado a los Estados para resaltar sus fortalezas, lo que permitirá potenciar y elevar las oportunidades comerciales de un país.

Pero, también puede jugar en contra. Es así como la marca país China esta mal considerada a nivel mundial. Hace unos años tuvieron que retirar miles de juguetes con altos contenidos en plomo. Luego, se retiraron unos dulces que se regalaban en chifas. También, se canceló una compra de patrulleros.

A pesar de estos fuertes reveses, todos tenemos que reconocer que China es el dragón que en corto tiempo va a “comerse” a todas las demás potencias, pues la economía y la industria chinas son bastante agresivas y están en crecimiento.

Quienes ahora critican simplistamente a los productos chinos olvidan que la historia de las empresas post segunda guerra mundial ha sido similar.

En Asía, existe una larga tradición de empresas generadas con apoyo del Estado, lo hizo Corea y ahora lo hace China. El Estado da muchas ventajas a diversas empresas para que compitan en el exterior, entre estas ventajas están la mano de obra sumamente barata, la flexibilidad de las normas laborales y los subsidios.

Corea hace poco más de una década trajo electrodomésticos y automóviles, algunos –al parecer- con fallas de producción Eso generó entre el público consumidor el prejuicio que todo producto coreano era de mala calidad. Sin embargo, hoy todos alabamos los autos coreanos por su mejor calidad de producción. Eso es una realidad.

En el Perú, ocurrió algo similar en Gamarra. Cuando recién empieza el “boom” comercial en esa zona el público iba sólo porque el producto era barato, pero sabía que era de “mala calidad”, las costuras estaban mal hechas, los talleristas trabajaban al destajo y no se preocupaban por el control de calidad. Hoy, los que acuden a Gamarra saben que van a encontrar un producto barato y con un mejor control de calidad.

Con esto no quiero señalar que los tanques chinos sean buenos o malos. Eso lo determinarán los expertos. Lo que deseo resaltar es cómo la marca país también puede jugar en contra. Para contrarrestar ello se tiene que aplicar toda una estrategia de marketing, los clásicos lobbies y, principalmente, mejorar el control de calidad.

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